miércoles, 29 de enero de 2014

Bestiario particular de Vladimir Rodríguez Sánchez (Publicado por Danay Medina en www.ahs.cu en 2011)





Podría comenzar esta reseña con una seudonoticia sensacionalista que dijera algo así: «El día primero de noviembre, en la Casa Benito Juárez se han descubierto restos fósiles de animales prehistóricos. La zona donde se encuentra la galería transitoria, a la largo de la calle Mercaderes, se halla intervenida arqueológicamente. Todos los interesados en observar la excavación pueden asistir como espectadores hasta el 30 de diciembre». Aunque, como ya adelanté, la noticia no es cierta, la exposición del artista Vladimir Rodríguez Sánchez (Matanzas 1971), Bestiario particular, no dista mucho de un simulacro y, efectivamente, estará expuesta durante los meses de noviembre y diciembre en la mencionada galería.
Esta exposición forma parte de las actividades organizadas con motivo del aniversario 23 de la Casa de México y la celebración tradicional del Día de los Muertos, el dos de noviembre. La muestra no solo guarda relación con la fecha en lo concerniente a la representación de la muerte en los huesos desnudos, sino también en la referencia al mundo mitológico de los antiguos habitantes de Mesoamérica.
Para colocarnos ante el acontecimiento, vale ilustrar que la exposición está compuesta por cinco obras instalativas creadas con el mismo procedimiento: imitaciones de osamentas fosilizadas confeccionadas con polietileno, yeso, metal y cera. Estos elementos, que van desde las pequeñas dimensiones hasta las casi colosales, se hayan dispuestos entre arena para representar una escena arqueológica. El montaje es el elemento más impactante de la exposición, porque se acerca a una puesta en escena donde la teatralidad es un aspecto determinante, por su cercanía al simulacro. La utilización de una iluminación dorada y envolvente, exige que la galería se mantenga completamente cerrada y que solo se deje un lugar de tránsito, cubierto con telas oscuras (lo que se llama comúnmente una caja de luz).

Una de las instalaciones lleva el nombre y representa a Quetzalcóatl, héroe y dios mítico que es también conocido como Serpiente Emplumada o el Lucero de la Mañana, y al que se le tributó un culto común en las diferentes civilizaciones mexicanas. Los mitos tienen la capacidad de relacionar culturas y, en esta ocasión, dicha interrelación ha sido parte del juego intelectual del artista, que selecciona otras criaturas para conformar su bestiario individual. Saltan a la vista cíclopes de la Odisea homérica, Ibeyis del panteón yoruba, unicornios medievales y unos híbridos del propio Vladimir, que concretizan mejor que ninguna otra figura sus ideas filosóficas: los tres Homosabios. Criaturas que traducen el profundo concepto por el que se ha regido el autor al organizar esta muestra; una construcción de nuestros antepasados homínidos definidos por la que es seguramente la capacidad humana más distintiva: la sabiduría. Porque quizá el tema que nuclea este trabajo es precisamente el del conocimiento, visto desde sus múltiples aristas: como contenido humano, como tradición cultural, como proceso intelectual o modo de acercamiento al medio en que nos desarrollamos. Y es en este último sentido en el que la propuesta de Vladimir me parece un análisis de la realidad de forma amplia; donde se presentan dos puntos de vista contrapuestos: la materialidad del hecho científico verificable y positivista, y el hecho soñado o la imaginación que se guarda como remanente de flujos culturales.
Se presentan los hallazgos tal cual las normas más racionales de la ciencia los exponen; pero, en resumidas cuentas, se trata de descubrimientos de héroes mitológicos o de animales cuya existencia física no ha sido comprobada. Se habla así del mundo legendario individual, que yace como cadáver en la memoria colectiva de una sociedad que lo sepulta para refundarse en nuevos paradigmas culturales, nuevos héroes salidos de los best sellers, la tv y los videojuegos. Vladimir desempolva la tradición del mito y reclama su validez actual como componente de una práctica que tiene mucho de humanismo y que por su universalidad puede ser reclamada indistintamente desde cualquier punto del planeta.
Cada cual tiene sus monstruos particulares y la realidad de las bestias personales es tan pasmosa como la de los fósiles. Cada cual tiene derecho a crearse una historia.

Premian instalación de Vladimir Rodríguez en Cienfuegos (Publicado por Jorge Rivas Rodríguez enen www.ahs.cu en 2010)



La instalación titulada Sirena, del aún joven y audaz creador cienfueguero de la plástica Vladimir Rodríguez, probablemente es la obra que mayor impacto ha causado en el Salón Provincial de las Artes Visuales 5 de Septiembre, recientemente inaugurado en esa ciudad del centro-sur de la Isla.
Tal apreciación, coincidente entre la totalidad de los integrantes del jurado de este encuentro competitivo, así como de la mayoría de los espectadores, fue corroborada este miércoles, cuando fueron dados a conocer los cuatro premios, en igualdad de condiciones, otorgados en este espacio. Uno de esos galardones, precisamente, correspondió a la suntuosa pieza, la cual denota la extraordinaria sensibilidad artística de su autor, quien a través de un discurso eminentemente conceptual se introduce en el polémico debate sobre la fatídica relación entre el hombre, el medio ambiente, y la naturaleza.
El trabajo de Rodríguez, ubicado en el escenario de la Sala Teatro Acuesta (Teatro Arena) convertido en sede del Salón, no solamente impacta por su sentido dramático, sino también por la acción diaria  que sobre él realiza su autor, con el fin de acentuar las transformaciones antropológicas de esta Sirena, cuya paulatina depauperación biológica concluye en la endeble huella de este mitológico ser sobre la arena, lo cual es interpretado por el espectador como consecuencia del agresivo vínculo del hombre con su entorno.
Sirena forma parte de un conjunto de obras realizadas por el artífice durante los últimos años bajo el título de Bestiario particular, cuyas tesis tratan de alertarnos sobre el cada vez mayor desequilibrio que pone en riesgo la vida en nuestro planeta; tema que aborda a través de un discurso plástico en el que igualmente pone en juicio otros asuntos relacionados con el convulso mundo contemporáneo, entre ellos los diferentes tipos de relaciones (de amistad, de amor, de odio, de carácter filial y de poder…) que se establecen entre los hombres, algunas de las cuales están concebidas sobre la base de la manipulación, el innoble interés y la deshonestidad.
En Sirena, Vladimir convoca al espectador, con singular poética narrativa, a reflexionar sobre muchos de estos asuntos que igualmente tienen que ver con la pérdida de valores; en tanto produce cierto encantamiento, concebido mediante un extraño entretejido de signos, símbolos, colores y formas, que transitan entre lo perenne, lo exiguo y lo ambiguo, para finalmente conmovernos con claros mensajes de angustia, dolor y consternación, como si su autor, en última instancia, tratara de advertirnos que lo que está en juego no es más que nuestra propia existencia.
Vladimir asegura que Sirena posee cierta relación con su precedente obra Empaque 52, la cual, dijo, se refería de modo más concreto a las pretensiones y los límites. “Esta instalación tiene que ver, justamente, con las consecuencias de las pretensiones y los limites”, afirmó.
Ese proyecto artístico igualmente fue elogiado por los especialistas de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, participantes en este Salón que se mantendrá abierto hasta el venidero 4 de octubre. Ellos invitaron a su autor a exponer en una de las galerías existentes en el Centro Histórico de la capital.
El XVIII Salón Provincial de Artes Plásticas 5 de Septiembre fue inaugurado en esa misma fecha, en el Centro de Arte cienfueguero, en ocasión del aniversario 53 de la sublevación de marinos y civiles contra la dictadura batistiana.
En esa concurrida galería, situada al frente al parque José Martí, en medio del Centro Histórico -declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad-, los artífices de la llamada Perla del Sur, en su mayoría jóvenes egresados de las diferentes escuelas de la enseñanza artística, exponen sus realizaciones plásticas en pintura, dibujo, instalaciones, esculturas y video arte, especialidades entre las que fueron seleccionados los premios y que los expertos calificaron de muy superior a los de las ediciones anteriores de este Salón.
Al  jolgorio inaugural de este encuentro del arte cienfueguero asistió Rubén del Valle Lantarón, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, quien elogió su calidad organizativa. Durante las primeras jornadas, creadores, jurados, críticos y aficionados a las artes plásticas evaluaron asuntos relacionados con los principales problemas del arte cubano contemporáneo, así como la proyección funcional de las instalaciones destinadas a la promoción de los más destacados exponentes del arte en esa provincia.
El reconocido crítico Rufo Caballero, realizó una magistral conferencia titulada El cuerpo y la nación, comuniones en el arte cubano. De su autoría también fue presentado uno de sus más recientes libros sobre crítica artística, Agua Bendita, que tuvo extraordinaria acogida por el público presente. 
El XVIII Salón Provincial de Artes Plásticas 5 de Septiembre, también tiene como sede otros espacios alternativos de la ciudad, como la galería Mateo Torriente, el Parque José Martí, el Bulevar, y el Museo Provincial.

martes, 28 de enero de 2014

Hallazgos arqueológicos de Vladimir Rodríguez Sánchez: Aventura de la materia y muerte del mito (Yusmila Padrón, Revista Caimán Barbudo Nro. 335 julio-agosto de 2006)






En la prehistoria el pensamiento ante fuerzas invisibles pintó/ no teniendo todavía palabras. / Su angustia cósmica pintó. / La misma del arte contemporáneo.



  En el principio: / ¿Qué hubo antes de que empezara el universo?
  En el principio… / A la pregunta qué había antes del principio puede responderse que nada / pero la nada es inestable. (…)
  En el principio solo estaba el Uno sin otros; / ese Ser pensó: deseo ser muchos… / Él estaba sentado en medio del espacio y tomó conciencia de sí y que solo él existía. / Se puso a pensar qué podía hacer. / Y lloró.
lo inconmensurable.
Y fueron sus lágrimas la humedad necesaria del barro, el aceite para el color, la posibilidad del descubrir lo velado, el poder procreador, / el primer éxtasis conocido de la vida.
Después ya nunca más descansó.
Dado lo descubierto, no te bastan la quietud de las noches, o los días, para atropellar pasado, presente y futuro en la rara belleza de estas criaturas: fauna de tu sangre y tu razón.
Tú has parido la raza. Yo indago en su origen mientras contemplo en ellas el principio de lo desconocido, allí donde la muerte es el paso del silencio al sonido…
En el principio / — antes del espacio – tiempo — / era la Palabra / Todo lo que es pues es verdad / Poema (…) / Era la palabra. (Palabra amorosa) (…) / La creación es poema / Poema que es “creación” en griego (…) / Toda cosa canta / las cosas no creadas por el cálculo / sino por la poesía. /Por el Poeta (Creador= POIÊTÊS) / Con palabras infinitas un sentido infinito. / Las cosas son palabras para quien las entienda (…) / Y esto es por ser palabra todo ser.
Me cuentas la historia. El Vampiro..., el Güije, los Mutantes, el Tritón o el Minotauro,  me cuentan la historia: tú con ellos. Hablan de ellos mismos como lo que antes existió, poderoso y vivo: lo primero, y ahora yace exánime, caprichosamente ordenado, que es como ordena la memoria, en apenas un montón, amasijo de tierra, minerales y huesos, algunos tan humanos, tan parecidos a los míos,  que prefiero reconocer en la semejanza de su estructura una ilusión, apenas casual, desliz de mi razón que guardo con recato en el silencio.
Yo bien sé que es este un juego peligroso
¿La naturaleza es tan malvada que nos ha hecho abrigar falsas esperanzas? Es sutil, pero sin malicia, dijo Einstein.
Pero eres tú quien elabora la fábula.
Tú, el hacedor de palabras, palabras para ver y tocar. La historia. Palabras en el  silencio.
Tú que concibes el símbolo.
 El animal concebido como símbolo o el símbolo hecho animal.
Te aficiona jugar con lo aparentemente real y yo dudo.

Desbaratada la ficción del tiempo, y el sueño… despierto. Estoy a mitad del día. Repaso la obra plástica de Vladimir Rodríguez Sánchez,  cosmogonía poderosa y mágica, progenie que dialoga permanentemente con él y con todo lo que le rodea.
¿Medir la magnitud de la belleza?: Toda forma es hermosa.
¿Develar el misterio?
 …pregunta Chardin / ¿podría acabar el universo de otra manera /  que no fuera en lo inconmensurable?
Y me pregunto: de una naturaleza informe / como esas nubes y el bosque / cómo pudo el hombre sacar todos esos materiales…
¿Cómo se hizo todo esto, / estas preguntas pueden ser tontas / pero quién las contesta. /
Que los matemáticos los expresen en símbolos / y nos den la respuesta —ellos, también tienen alma de artistas, más bien por lo del método en común: la síntesis.
El concepto y la concreción expresiva, en cuanto a que cobra forma la idea, el planteamiento visual, plásticamente hablando, del Bestiario Particular, o cualquier otra pieza que conforme el catálogo del artista cienfueguero (más de trescientas obras) engrosado a lo largo de casi veinte años de trabajo creador, predisponen al observador hacia el cuestionamiento de todo lo conocido y reconocido, a lo largo de su experiencia vital; esta asimilación supone abandono, desprejuicio; admisión conciente de que lo observado maneja y conmueve su credibilidad porque lo que es sólo es realizable en virtud de su naturaleza ilusoria, aparente y ficticia. El juego conduce a un tránsito por lo inusitado, lo inimaginado, en la misma medida que, si se quiere, susceptible de ser comprobado, con herramientas, estrictamente científicas y esta es su mejor posibilidad: aquí se vuelve su aceptación todo un acto de fe, en consecuencia, conflictivo y ambiguo.
Se trata, por ejemplo, en el caso del Bestiario…,  de que los “singulares hallazgos arqueológicos” de los que da cuenta el artista, predisponen al espectador, inicialmente, para el encuentro con hechos cuya naturaleza no le es ajena y que acepta desde la comprensión de un tiempo que no ha vivido pero cuyo conocimiento puede proporcionarle algunas respuestas sobre su origen y desarrollo, o quizás le sugieran soluciones para algunos conflictos de su contemporaneidad, sin embargo, bástale apenas un primer acercamiento a las obras para que, experimente, más bien, una cierta extrañeza: en todo caso, lo observado es tan solo semejante a la realidad a la que se refiere. Algunos, los más, de los cuerpos allí exhibidos son personajes de la ficción literaria que hablan ahora, no ya desde las páginas de un libro, o a través de las narraciones “juglarescas” recogidas en algunos pueblos por investigadores o curiosos, y trasmitidas de una generación a otra a lo largo de muchos años: esta es la aventura de la materia, la muerte del mito, la evidencia de que habitamos un mundo finito, tutelado por el orden y la ley de lo perecedero, lo mortal. Y el panorama visual al que se enfrenta desconcierta porque es capaz de subvertir: en lo adelante toda certeza será breve y habrá de interrogarse hasta lo hoy respondido.
Son imágenes dispuestas para la conversación con el pasado, el presente, el futuro, o quizás, con todos al unísono? Para el artista es imprescindible disponer de un solo tiempo en el espacio concreto de cada pieza; en esa amalgama temporal radica la posibilidad del plantearse las creaciones desde la perspectiva de lo atemporal; en tanto otra correspondencia se establece en los planos macros de su concepción: pasado/muerte, presente/vida y futuro/sobrevida.
En las obras el suceso es atrapado en tránsito hacia una nueva dimensión: la de la forma, se ajusta a las extensiones que rigen lo tangible, adquieren materialidad y tamaño para el ojo humano. A través de la recreación plástica de las historias, a figuras como las del Minotauro, el Güije o Goliat, habitantes de los confines de la imaginación del universo humano, se les cobra, al precio de su inmortalidad, otro tipo de existencia en el reino de  lo fugaz.
Y, sin embargo, para Vladimir hay más posibilidades aún, si se hurga en las fibras interiores de sus seres, allí donde se han emboscado no el espíritu del guerrero o la ferocidad del monstruo, el maleficio del demonio o la pícara gracia del duende se pueden advertir nuevas fisonomías.
 En la deformidad de estas “bestias” principia la analogía; media el símbolo para que hable el hombre de su tiempo.
Sucede que es sociedad que nos hicimos hombres (...) / La vida no es / sino la organización de una estructura. / Y en sociedad nos hicimos hombres. / Reconocemos los rostros humanos / porque son iguales y distintos (...) / (...) Recordemos a / Kandinsky vicepresidente de la Academia de Bellas Artes / Chagall director de la Escuela de Pintura de Vitebsk / tiempos de futurismo cubismo constructivismo / Maiakovsky enronquecido en las plazas / en cine Einsestein.
Descansen voces ancestrales, una vez más les sea dado el reposo de aquello que duerme en las profundidades mágicas de la noche eterna, al acecho de la temeridad de los mortales!
Tórnese ahora lo que era muerte, vida!

Y Conversamos.

... en las piezas se aborda la temática social desde la representación de diferentes personajes cuya existencia responde a una voluntad crítica, a la necesidad de llamar la atención sobre problemáticas inherentes al hombre ...

Si te fijas, cada una, efectivamente, aborda una temática específica; en cada pieza se desarrolla una tesis muy particular: el poder, el engaño, la adoración del poder
( Minotauro ), la imposición del ser humano a la mutilación ( Osaín ); la individualidad, la múltiple personalidad, la manipulación ( Mutantes ); la evolución misma del hombre ( Tritones ). Por ejemplo, en una obra como los mutantes está la idea de representar a la sociedad a partir de la “manipulación fenotípica” sumando al cráneo, elementos identitarios o representativos de características personológicas de determinados estratos sociales por un lado y ,por otro, llamar la atención sobre el fenómeno de la manipulación, como un suceso “ajeno” a nuestra realidad; en otras obras es únicamente tocar determinado tema desde mi particular manera de “responder” a tres cuestiones que considero esenciales: de dónde venimos, qué somos y hacia dónde vamos.
Creo que, efectivamente, el arte contemporáneo y postmoderno tiende a participar, interactuar o reflejar, cada vez más, de manera crítica, determinados procesos sociales y que en el caso específico de mis trabajos, reconozco la importancia, que para mí tiene, la necesidad de que al público no le sea indiferente la obra; mantengo como principio que el arte debe conmover al espectador, y en consecuencia, llamar su atención.

...en algún momento has llamado la atención sobre lo efímero del ser humano. Te importa mucho la relación de las obras en el sentido temporal, por qué?

        Hay un gran deseo de ser y un muy corto tiempo de estar: la vida tiene límites, todo lo que conocemos está “ordenado” en un determinado tiempo y espacio; todo proceso o suceso conocido tiene un principio y un fin. Sin embargo trato de no circunscribir mi trabajo a un estadio del desarrollo humano o acontecimiento histórico-social, trato de reflejar los elementos particulares o generales que en su esencia caracterizan o generan cada proceso o hecho. No me ha interesado reflejar la realidad desde determinada etapa histórica. Por ejemplo, retomando a los mutantes, no me interesa reflejar el suceso de Dolly, sino tocar el tema de la manipulación, incluso la genética: la multiplicidad de caracteres que podemos asumir, quiénes pretendíamos, pretendemos, o pretenderíamos ser y lo efímera de esa pretensión.
       Trato de mostrar un espectro lo más amplio posible donde un individuo, según su vivencialidad, confronte e interactúe con la pieza reafirmando o negando su posición hacia una realidad determinada, no precisamente por coordenadas espacio-temporales fijadas por una circunstancia o hecho histórico, por eso creo que mis obras son, en todo caso, atemporales.

...  las técnicas siempre tan variadas, acudir a materiales tan diversos...

En realidad no me interesa un material específico, utilizo aquel que tenga una propiedad muy conveniente para la realización del trabajo. Muchos artistas prefieren realizar su obra con un solo material; yo, en cambio los mezclo, así que me valgo de todo lo que me conduzca de manera más clara a un resultado; cada material utilizado tiene una función estructural o apoya conceptualmente la idea; cada fragmento determina la parte, y en suma el todo; cada material en su justa medida es indispensable. Entonces, deja de ser la materia prima y se convierte en el objeto que se construye.

...eso justifica el ir a la instalación...

La instalación no es más que un medio, la manera más cómoda de mezclar las cosas y situar todos los recursos en un mismo espacio con un discurso especifico y un horizonte en común: comunicar.

... en cualquier trabajo anterior o posterior al bestiario, o en él mismo, es fácil adivinar una poética; cuando hablo de poética, hablo de método de realización, de expresión, de creación, se nota que tienen elementos en común, tanto en el plano conceptual como en el formal. Cómo lo definirías tú?

Tienes una formación como individuo, y de esto, no te puedes desprejuiciar, lo que hago, o el arte, en el sentido general, es una extensión de uno mismo, un reflejo de quien eres:  te identifica lo que piensas, lo que de ti llega al resto de los hombres, lo que para ti es el mundo y como representas la vida y te representas en ella; primero es el hombre, después las maneras en que este se manifiesta a los demás.
El ser arquitecto me ha brindado un método, un sistema: proyecto y construyo la obra de la misma forma que lo hago con un edificio, con la intención de que el espacio en que se enclava la misma sea habitado por el hombre y los objetos que trasmiten un discurso; partes de una idea que limpias hasta conformar un producto, en este proceso surgen las más diversas maneras de abordar un tema; los ángulos desde los cuales podemos representar una temática determinada son infinitos, eliges entonces los que te resultan innovadores, casi únicos, los que aportan más efectivamente al hecho de responder o responderte ciertas cosas.
A veces, tocar un tema te sugiere que hay otros temas colaterales a este, y te das cuenta que la imposición a la mutilación tiene también, digamos, una relación con el poder, y tiene también relación con la persona, con la esencia de un ser humano, y te das cuenta que esa esencia tiene también que ver con los sueños, y con los mitos, con la manera en que percibimos y creemos que está formado el mundo; y también eso marca el origen de las obras y toda la cosmogonía, a partir de la cual se desarrollan.
 En las obras se suman una serie de estéticas: franco-revivalismo, hiperrealismo, conceptualismo, entre otras, perfectamente identificables; todas están pensadas de la misma forma.
Por demás, utilizo, una serie de mecanismos expresivos que no son, propiamente plásticos, como los olores, la música, el ir y venir del público;  las posiciones que este adopta en la obra están, de alguna manera, calculadas. Nada de lo que conforma una pieza es menos importante.  El modo y el cómo identifican tu trabajo.


...un elemento clave del trabajo... (hablo de todos)

El hombre. Siempre el hombre: no hay obra humana completa si partiendo de uno no culmina y crece en todos o al menos en otro, por eso hago un estudio preliminar de los soportes, los cerrojos que abren las puertas del público para dejarte pasar, así como tú los invitas a transitar a ellos, y piensas en qué salones quieres que se muevan.
Y hablo de mi vida, sobre lo que ha sido y puede ser, sobre lo que me está sucediendo y me explico y comparto con los demás, aún cuando sea en forma de una duda: las respuestas pueden estar en los demás, y en su ayuda el camino a trazar.

...Luz y Oficios... y Empaque 11

En Luz y Oficios presenté mi primera exposición personal en La Habana, en el año 2000, Bestiario Particular, y en diciembre de este año tengo la oportunidad de mostrar Empaque 11, una de la instalaciones más complejas del Bestiario... en cuanto a producción, recursos y dimensiones.
Contaría con toda una cadena de elementos dispuestos para interactuar de manera directa con el público: el hecho de tomar el buffet, entrar , transitar, escuchar, oler, permanecer, tendrá un significado; de manera pasiva o activa, conciente o no, el espectador no solo será el espectador y sus acciones tendrán, inevitablemente una consecuencia; son elementos que están imbricados en el entorno de la obra y en los cuales puede que no se repare, al menos inicialmente, por la urgencia de las otras personas que están esperando para entrar, y eso provoca distanciamiento, extrañeza: en la vida tampoco “sabes” hacia dónde vas o de dónde vienes y qué consecuencias tiene este movimiento en ti o en los demás,  por eso se percibe la pieza sólo en determinadas condiciones, como la vida que no puedes atrapar en su totalidad, con tan sólo vivir dos minutos.

Vladimir Rodríguez: mutar en sí mismo (Antonio Enrique González Rojas.)





  Libertad y Responsabilidad son conceptos que hurtan el cuerpo a las nasas teóricas donde los filósofos intentan capturarlos, y adicionarlos a sus rediles cosmovisivos. Integrantes de la esfera arquetípica, a la cual el ser humano accede tanto como lo permitan sus referentes y su círculo de influencias, la libertad de hacer y disponer, y la responsabilidad a priori y a posteriori ante las infinitas cadenas de causa-efecto derivadas de sus acciones, dentro del complejo entramado del Cosmos, determinan el futuro oculto tras el próximo minuto.
  El grado de autonomía, vista como ilusión de (inaprensible) libertad con que es empleado el albedrío, condicionado a partir de la cultura y la psiqué, y por el grado de claridad con que cada individuo avizora alcances de sus acciones, conociendo cuán listo está para asumir las posibles consecuencias micro y macrocósmicas, es una de las constantes filosóficas en la obra del artista de la Plástica Vladimir Rodríguez (Perico, 1971). Repartida generalmente en series inacabadas, quizás apenas comenzadas, tituladas Mutantes y Empaques, piezas todas éstas de exquisita factura, su impactante visualidad hace pensar, tras primera recepción, en obra autosuficiente, concebida para presumir de talento artesanales con la cerámica y el yeso, para deleite ególatra del artista y sensorial del público.      
  Una segunda interpretación, o mejor, una exhaustiva deconstrucción de los significados subyacentes en cada propuesta, delata la vocación de auto sacrificio del creador, quien entrega la pieza en holocausto semiótico al receptor, desafiándolo a re-crearla totalmente desde su cosmovisión, única en lógica y sistema referencial, para luego regurgitarla como algo nuevo, a su vez aprehendido, paralelamente o en el futuro, por otras preceptivas, iniciando así un infinito e imprevisible sendero de transmutaciones.
  Precisamente, este acto de percepción, interpretación y apropiación es súper objetivo de Vladimir, quien, más allá de escultor de Mutantes o instalador de Empaque 11 y Empaque 52, deviene articulador de happenings imprevisibles, o quizás vergonzosamente previsibles, para pena de la consciencia indiferenciadamente social del ser humano.
  Ante este sacrificio ritual, la presunta humildad del creador enmascara el real y más difícil poder: el dominio sobre sí mismo, sobre las obras derivadas de su mundo, de su ser. El hecho de estar consciente del pandemonio desatado con cada propuesta; el hecho de aceptar la mutabilidad de la esencia prístina existente antes, durante y después de tomar forma y significado momentáneos, precedidos hasta el infinito por otras y otras transformaciones y estados, marca lo denominado por él mismo como “equilibrio exacto entre modestia y arrogancia”. Entregar(se) es un acto de responsabilidad y por ende, real ejercicio de poder.  
  Nutrido su corpus ideo-conceptual por las fuentes mitopoéticas más variadas, vadeado de antemano todo sentimentalismo folklorista, aires pintorescos y tradicionalistas, el artista asume los diferentes personajes (Minotauro, Tritón, Sirena, Güije, Chichiricú, Osaín) en su dimensión simbólica, más allá del cariz anecdótico-fabular más explícito en los patakíes, leyendas y mitos: Osaín no es sólo el orisha tuerto, manco y cojo, agazapado en el monte profundo, sino metáfora del perenne equilibrio de la Existencia, donde ganar implica una pérdida, donde el robustecimiento de su sabiduría le costó la mutilación física, según uno de los patakíes menos conocidos, cual Odín escandinavo que brindó un ojo a cambio del Anillo Mágico.
  El Minotauro reinante en el altar de Empaque 11, deviene idolátrica encarnación del Poder en todas sus formas, relaciones y equivalencias, también de la (in)consecuencia, la (ir)responsabilidad, el (des)conocimiento. Este enviroment, expuesto hace unos tres años en la Galería de Luz y Oficios en La Habana Vieja, materializa la catedral subjetiva que todo ser humano alza al Poder, credo con el que todos comulgamos con o sin conocimiento de causa, definiendo en alto grado las relaciones, muchas veces travestido de Libertad. Esta última noción, demasiada abstracta para ser concepto o estado, es el justificante para con uno mismo y luego para con los demás, que cada ser humano esgrime al ejercer dominio sobre su propio destino, sobre esferas vitales, cuya amplitud/heterogeneidad está determinada por grados de Ambición y Responsabilidad.   
  Desprovisto de las figuras criptozoológicas o humanoides más características, Empaque 52, también enviroment instalativo, uno de los indiscutibles hitos del VISUARTE 2009 en Cienfuegos, apela nuevamente a la Responsabilidad sobre el albedrío ejercido, según sistemas de valores morales, cuya aprehensión ligera permite la flexibilización circunstancial, suerte de maquiavelismo íntimo.
  La Nasa, estructura principal de esta pieza, simboliza el cosmos donde los seres humanos transcurren. Las pequeñas nasas contentivas de vida, simbolizada en toda su fragilidad por los peces atrapados en estas otras esferas de sentido más limitado, contenidas en el contexto dentro del cual ocurre la acción performática del propio público lanzado en su mayoría a salvar los peces, los cuales van con las responsabilidades para su conservación a posteriori, pues el valor de salvar un pez de segura muerte por inanición no reside en la acción de tomarlo, sino en el sostenimiento de su vida.
  Muchos de los participantes en este happening, desconocedores de su condición como sujetos artísticos y/o de experimentación sociológica, rescataron peces y los llevaron consigo. Empaque 52 existe aún, ya fuera del enviroment-retablo donde ocurrió la comedia, en la prolongación de estas acciones ¿Cuántos peces sobreviven? ¿Cuántos peces se convirtieron en objeto de cuidado responsable por parte de sus salvadores?
  Vladimir Rodríguez cuestiona pilares sacros de la Condición Humana, constantemente coloca espejos de arcilla, yeso, madera y otras materias ante las personas. Consciente del rejuego dialéctico de poderes, condicionantes del existir cotidiano e histórico, sus mutantes, empaques y otras series, son reducidos a simples catalizadores de reacciones en el público, cuyas vidas quizás dependan, en lo adelante, de la zancadilla creativa colocada al flujo existencial, desviado entonces hacia cauces ignotos. Sabe el creador matancero-cienfueguero que la perpetuación de su trabajo depende de la multiplicación de la simiente, y que, adaptada, transformada y mutada, la obra inicial pervive en la memoria de la energía nunca destruída, siempre evolucionada, mutada y empacada en ella misma.