La instalación titulada Sirena, del aún joven y audaz creador
cienfueguero de la plástica Vladimir Rodríguez, probablemente es la obra que
mayor impacto ha causado en el Salón Provincial de las Artes Visuales 5 de
Septiembre, recientemente inaugurado en esa ciudad del centro-sur de la Isla.
Tal apreciación, coincidente entre la totalidad de los integrantes del
jurado de este encuentro competitivo, así como de la mayoría de los
espectadores, fue corroborada este miércoles, cuando fueron dados a conocer los
cuatro premios, en igualdad de condiciones, otorgados en este espacio. Uno de
esos galardones, precisamente, correspondió a la suntuosa pieza, la cual denota
la extraordinaria sensibilidad artística de su autor, quien a través de un
discurso eminentemente conceptual se introduce en el polémico debate sobre la
fatídica relación entre el hombre, el medio ambiente, y la naturaleza.
El trabajo de Rodríguez, ubicado en el escenario de la Sala Teatro Acuesta
(Teatro Arena) convertido en sede del Salón, no solamente impacta por su
sentido dramático, sino también por la acción diaria que sobre él realiza
su autor, con el fin de acentuar las transformaciones antropológicas de esta Sirena,
cuya paulatina depauperación biológica concluye en la endeble huella de este
mitológico ser sobre la arena, lo cual es interpretado por el espectador como
consecuencia del agresivo vínculo del hombre con su entorno.
Sirena forma parte
de un conjunto de obras realizadas por el artífice durante los últimos años
bajo el título de Bestiario particular, cuyas tesis tratan de alertarnos
sobre el cada vez mayor desequilibrio que pone en riesgo la vida en nuestro
planeta; tema que aborda a través de un discurso plástico en el que igualmente
pone en juicio otros asuntos relacionados con el convulso mundo contemporáneo,
entre ellos los diferentes tipos de relaciones (de amistad, de amor, de odio,
de carácter filial y de poder…) que se establecen entre los hombres, algunas de
las cuales están concebidas sobre la base de la manipulación, el innoble
interés y la deshonestidad.
En Sirena, Vladimir convoca al espectador, con singular poética
narrativa, a reflexionar sobre muchos de estos asuntos que igualmente tienen
que ver con la pérdida de valores; en tanto produce cierto encantamiento,
concebido mediante un extraño entretejido de signos, símbolos, colores y
formas, que transitan entre lo perenne, lo exiguo y lo ambiguo, para finalmente
conmovernos con claros mensajes de angustia, dolor y consternación, como si su
autor, en última instancia, tratara de advertirnos que lo que está en juego no
es más que nuestra propia existencia.
Vladimir asegura que Sirena posee cierta relación con su precedente
obra Empaque 52, la cual, dijo, se refería de modo más concreto a
las pretensiones y los límites. “Esta instalación tiene que ver, justamente,
con las consecuencias de las pretensiones y los limites”, afirmó.
Ese proyecto artístico igualmente fue elogiado por los especialistas de la Oficina del Historiador de
la Ciudad de La Habana, participantes en
este Salón que se mantendrá abierto hasta el venidero 4 de octubre. Ellos
invitaron a su autor a exponer en una de las galerías existentes en el Centro
Histórico de la capital.
El XVIII Salón Provincial de Artes Plásticas 5 de Septiembre fue inaugurado
en esa misma fecha, en el Centro de Arte cienfueguero, en ocasión del
aniversario 53 de la sublevación de marinos y civiles contra la dictadura
batistiana.
En esa concurrida galería, situada al frente al parque José Martí, en medio
del Centro Histórico -declarado por la UNESCO Patrimonio
Cultural de la Humanidad-,
los artífices de la llamada Perla del Sur, en su mayoría jóvenes egresados de
las diferentes escuelas de la enseñanza artística, exponen sus realizaciones
plásticas en pintura, dibujo, instalaciones, esculturas y video arte,
especialidades entre las que fueron seleccionados los premios y que los
expertos calificaron de muy superior a los de las ediciones anteriores de este
Salón.
Al jolgorio inaugural de este encuentro del arte cienfueguero asistió
Rubén del Valle Lantarón, presidente del Consejo Nacional de las Artes
Plásticas, quien elogió su calidad organizativa. Durante las primeras jornadas,
creadores, jurados, críticos y aficionados a las artes plásticas evaluaron
asuntos relacionados con los principales problemas del arte cubano
contemporáneo, así como la proyección funcional de las instalaciones destinadas
a la promoción de los más destacados exponentes del arte en esa provincia.
El reconocido crítico Rufo Caballero, realizó una magistral conferencia
titulada El cuerpo y la nación, comuniones en el arte cubano. De su
autoría también fue presentado uno de sus más recientes libros sobre crítica
artística, Agua Bendita, que tuvo extraordinaria acogida por el público
presente.
El XVIII Salón Provincial de Artes Plásticas 5 de Septiembre, también tiene
como sede otros espacios alternativos de la ciudad, como la galería Mateo
Torriente, el Parque José Martí, el Bulevar, y el Museo Provincial.



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